Hemos salido en el libro que han editado con motivo del 10º aniversario de REDIT (Red de Institutos Tecnológicos) realizado con textos de Eugenio Mallol y Fotografía de Vicent Bosch.
‘EL COLCHÓN DISEÑADO PARA REPRODUCIR LA FORMA DE LA ESPALDA’
Con los datos del mapa de presiones que crea un cuerpo acostado sobre un colchón, y con el método de diseño perfeccionado junto al IBV, la firma Viscoform quiere revolucionar la forma de dormir.
La prueba a la que Viscoform somete al mercado consiste en adquirir un colchón anatómico sin la posibilidad de verlo antes en ninguna tienda. Está disponible en internet y se puede probar en algunos hoteles, Siempre que el Cliente esté dispuesto a desplazarse a ellos. Una apuesta tan arriesgada como otras quejalonan la trayectoria de Empar Fayos. Desde que Comenzó en la Subcontratación para Firmas de marroquinería, durante los expansivos años 80, hasta que recaló en una empresa de tapizados de Yecla, ya con el hábito adquirido de cuestionario todo. Incluso el método de descanso. La contrapartida que Ofrece Viscoform es la de que ningún sistema de descanso reproduce mejor que Evolution, y de manera personalizada, la forma de la espalda, El mejor antídoto contra el dolor.

Inclinación al riesgo, habilidad para organizar equipos, apuesta por la especialización y defensa de internet como vehículo comercial sin precedentes. Durante dos décadas, la cambiante trayectoria de Empar Fayos, de la marroquinería al textil, asentó los pilares de su aventura en Viscoform
LA EMPRESA
La Pobla del Duc quizás sea la penultima etapa de una carrera emprendedora marcada por la capacidad de reinvención y la apertura al reto. Una trayectoria que comenzó en 1986 cuando Empar Fayos se presentó en el despacho del dueño de una empresa de marroquinería y le aseguró Sin titubeos: “te voy a hacer ganar dinero”. Su receta consistía en algo que con el tiempo se convertiría en consustancial a la industria, la externalización de servicios. Junto a varias amigas, sin empleo como ella, crearon una fábrica en Benaguacil, con una veintena de máquinas de coser. Fabricarían bolsas de deporte. El fundamento de la relación resultaba sencillo, aunque por entonces los talleres externos, muchos casi domiciliarios, seguían limitados a la economía informal. Empar Fayos ofrecía costes fijos en un ambito de las empresas intensivas en mano de obra sometido por definición a las contingencias. Para hacerlo de forma rentable organizó la planta como una cadena de montaje real, desarrolló una habilidad natural para organizar equipos. La experiencia resultó exitosa durante los primeros años y afianzó la inclinación al riesgo que existe en la naturaleza de Viscoform.
Pero la marroquinería fue uno de los primeros sectores que quedaron a merced de la competencia asiática con el inicio de la década de los 90. La empresa para la que trabajaba se hundió y Empar Fayos dirigió sus pasos hacia el textil, que compartía rutinas y hasta maquinaria con aquella. Por entonces, la externalización de parcelas productivas se había generalizado a toda la economia, de modo que la competencia era mayor. La aventura textil duró cuatro años, el tiempo que necesitaron los industriales asiáticos para arrasar el sector. Sus productos llegaban en barco al mismo coste que el que representaba sólo la confección de la prenda en España. Otra idea se instaló en la mente de Empar Fayos por entonces. La de la especialización, la de la producción personalizada.
Cambio su propensión a la aventura en solitario por el trabajo por cuenta ajena para una empresa textil de Ontinyent, con un fuerte componente exportador. Se ubicó en la sección de muestras, recogía las preferencias de los clientes en aspectos como color o texturas. Pronto volvió a emerger su carácter transformador. Si la empresa disponía del producto acabado, tenía el control sobre todo el proceso de confección hasta la pieza final. De modo que planteó abrir tiendas on line. Estaba convencida de que el futuro pasaba por internet. A través de la ventana de la pantalla de ordenador se había familiarizado con puntos de venta de moda virtuales, tiendas dispersas por todo el mundo a las que se podía acceder con un solo click. ‘‛Pero ¿quién va a comprar una prenda sin tocarla?”, fue la respuesta que recibió. Dejó la empresa. Era 2004. El tercer pilar de lo que sería Viscoform estaba asentado también en la mente de Empar Fayos: la apertura a internet.
EL DESARROLLO
EI encuentro de Empar Fayos con el informático de la empresa de Yecla marco el inicio de Evolution. Pese a partir de un puñado de nociones básicas, su socio habia desarrollado una habilidad natural en el uso del ordenador, y se había convertido así en el responsable de dar entrada a nuevas formas productivas en la empresa, como la maquina de corte. Ademas, por las peculiaridades de su sector, había tenido que aprender algunos principios de ergonomía para diseñar asientos. La tapicería había entrado en un callejón sin salida, ya que se resistía a entrar en la senda de la especialización, de modo que cuando Empar Fayos le propuso el reto, no dudo en implicarse. Se trataba de lo siguiente: diseñar un colchón único, revolucionario, sin precedentes en el mercado. Capaz de acabar con sus problemas de espalda.
El punto de arranque de la innovación no podía resultar mas sencillo. Empar Fayos se documento sobre la constitución de la espalda y fue recabando de los fisioterapeutas los parámetros en los que había que incidir para que el colchón le proporcionara más c0modidad. Todo sonaba a nuevo, porque la fisioterapia no había caído en la cuenta todavía de la importancia de cuidar el descanso. De forma intuitiva ella y su socio estaban convencidos de que había que reproducir la forma de la columna en la parte interior del colchón. Técnicamente se trataba de identificar las tuberosidades oseas o morfologías críticas y solucionar eficazmente el apoyo que allí se produce considerando las preferencias y características individuales, desde edad hasta peso o firmeza. En unos meses, el boceto del primer diseño estuvo listo y la exigencia de continuar el camino en solitario también, porque la empresa de Yecla se desmarco del proyecto.
La propia Empar Fayos se encargaba de probar durante unos días cada prototipo. Hasta que un un de semana, insospechadamente, el dolor de espalda desapareció. Lo tenían. El siguiente paso para lanzar la empresa debía consistir en diseñar un modelo estándar a partir de parámetros atribui bles a la media española. Ahí comenzó la colaboración con el IBV. Su papel consistió en realizar los ensayos de durabilidad, ido neidad de las presiones y de la forma de la columna, Durante dos o tres minutos, en cada posición, los investigadores del Instituto medían los puntos de presión. En paralelo se realizaron test de uso y reducción del dolor de espalda en clínicas y geriátricos, con ayuda del lmpiva.
LA INNOVACIÓN
Cuando Empar Fayos y su socio llegaron al IBV tenían una idea clara en la cabeza, la de la personalización, un campo poco explorado hasta la fecha. Con el asesoramiento del IBV, para diseñar el colchón se usaron espumaciones de muy alta calidad en la parte inferior, porque aportan el apoyo necesario y permiten moldear, y en la zona superior se empleó un material viscoelástico. En el ámbito médico se había trabajado el problema del descanso fundamentalmente para evitar escaras en los pacientes obligados a permanecer en posición decúbito supino. Fuera del mundo de las patologías, la investigacion era llamativamente escasa. Respecto de los colchones estaba extendida la convicción de que tienen que trabajar muy bien la firmeza, pero no se decía cuál era la forma más saludable de hacerlo. Los impulsores de estudios en el ámbito empresarial eran básicamente los fabricantes de colchones de muelles, un mecanismo que difícilmente alcanza el nivel de adaptabilidad de Evolution, el que de forma más óptima logra cumplir la función a la que debe aspirar todo sistema de descanso: que la columna adopte, decúbito supino, una alineación idéntica a la que tiene cuando el individuo está de pie, y en posición decúbito lateral se alinee con la línea horizontal. No obstante, los muelles seguían siendo aparentemente la mejor opción desde el punto de vista del confort térmico, en ocasiones tan importante como el morfológico.
También en esto fue clave la aportación del IBV. Un colchón debe evacuar calor y transpirar y la cámara de aire que generan los muelles es ideal. Los nuevos materiales que tenía ante sí Viscoform cubrían el objetivo de ser fáciles de fabricar y adaptarse muy bien ala postura del usuario, pero algunos presentaban problemas de confort térmico. La experiencia de Empar Fayos en el sector textil ayudó a investigar posibles alternativas. La elegida finalmente se conoce como Dryfeel y ventila el colchón porque tiene la forma de un panal de abejas. El IBV seleccionó un grupo de sujetos para desarrollar el procedimiento más adecuado de prescripción de superficies a lo largo de más de un año de investigación, en el que se llevaron a cabo más de 100 estudios de presiones. Este know how constituye uno de los activos más importantes de Viscoform.








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